Pero... y ahora empiezan los peros... tu padre ya nos tiene abandonadas, ya no te hace caso... No si ya no te escucha, jajaja estoy intentando escribir un blog!! No quedes con los amiguetes moteros que nos aburrimos... pero como ya me conoceis estaré pegadito a las faldas de mi mujer y mi hija.
Por cierto, como va la moto. Que suavidad de marcha, comodidad. Ya echo de menos un viajito largo con Lucía, hotelitos con encanto y parajes para descubrir, este restaurante, aquel valle, otra montaña, entre pueblos recónditos de España. Sin prisa. Extremadura profunda, ibéricos. Rioja alavesa, vinos. Las vascongadas, pinchos.
El abuelo y la tía seguro que están deseando disfrutar intensa y extensamente de Julia en todo su esplendor. Descubrir sus avances con los colores, con las palabras con los actos.

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