Ahora que me lee alguien más que Lucía, debo ser más cauto si cabe. Controlar mi prosa -mi suegro me vigila- y el contenido de las historias.
Tengo dos importantes tareas para hoy. A saber, poner unas bisagras en un baulito para los trastos de Julia y preparar la comida, habitas recién cosechadas con lomo de cerdo.
Ayer vinieron a ver la casa unos clientes que ya han estado en otras dos ocasiones. Es posible que a la tercera vaya la vencida.
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Ya estoy de vuelta, mis disculpas. Estaba con Lucía bañando a Julia. Qué divertido es ver a tu hija y a su mamá, jugar con la espuma, es tan entrañable. Lo reconozco, soy un romántico. Son esas pequeñas cosas que nos ofrece la vida. Tan sencillas y tan grandes. Nuestra hija es una niña feliz. Nos tiene a los dos a su entera disposición, mimándola, acariciándola haciendo que se sienta el centro del universo, su universo, el nuestro.
Como siempre me ha dicho mi padre, "lo bueno si breve, dos veces bueno"

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